¿Habéis estado alguna vez en esos restaurantes de alta cocina, en los que está todo cuidado al detalle, todo 100% artístico y en los que te ponen un plato enorme con la comida en el centro, la cual no abarca mayor tamaño que la base de un simple baso de tubo?...
Pues bien, para este calendario se han realizado una serie de fotografías donde se intentan representar dichos platos artísticos en los cuales uno no sabe ni lo que se está comiendo, pero como están hechos por el cocinero de moda o el restauran más cool de la ciudad, todo parece exquisito... A mi, solo me hacen recordar el chuletón del restaurante del barrio, o el cocido madrileño que hacía mi abuela en el pueblo...
En cualquier caso, lo interesante de las fotografías se basa en que en ninguna de ellas aparece ningún alimento comestible... bueno, ¿alguien considera el ketchup un alimento? ¿y comestible?...
En las fotos aparecen témperas secas, maquillaje, cristales, espuma de afeitar, cintas de vídeo, etc.
En las fotos aparecen témperas secas, maquillaje, cristales, espuma de afeitar, cintas de vídeo, etc.
En definitiva, dadaísmo y descontextualización a partes iguales para este trabajo de 13 fotografías las cuales firmaría el mismísimo Ferrán Adríá; porque, que yo sepa, él no es fotógrafo...
...yo, tampoco.



